EXPOSICIÓN

Málaga de Festival 2026 en la Sociedad Económica

26 de febrero a 25 de marzo de 2026

 

Sala A: Exposición María Zambrano en Grecia, Comisariada por D. José Mouriño.

 

 

 

 

MARÍA ZAMBRANO EN GRECIA

Álbum de un viaje

“a la luz más pura que mis ojos hayan visto en este mundo”

 

 

Esta exposición nos descubre un documento extraordinario. Muestra a María Zambrano profundizando en el pensamiento filosófico a través de lo vivido. Un pequeño conjunto de fotografías escondidas en un álbum doméstico, conservado en su Fundación de Vélez-Málaga, hoy reformula la importancia del viaje que la pensadora realizó, en la primavera de 1972, a Grecia: arrojan luz (e imagen) sobre su peregrinación por los principales yacimientos arqueológicos de Atenas, Delfos, Eleusis y Sunión.

 

Aquel viaje, soñado desde su juventud por la pensadora, había sido aplazado durante demasiado tiempo. La muerte de su hermana Araceli, en el mes de febrero de ese mismo año, fue un hecho determinante a la hora de sentirse empujada a cumplir, por fin, un camino que para ella era de “retorno”. Y es que Zambrano viajó a Grecia para poder experimentar, in situ, atmósferas de revelación que solo conocía “de oídas”. Ella necesitaba ver los lugares en persona, tanto como verse a sí misma en ellos. Personarse, pues, allí en donde se hundían las raíces de su propio pensamiento. Timothy Osborne, amigo y mecenas de la filósofa, junto con su esposa e hija, la arroparon. Hicieron así posible lo que para María Zambrano era un tránsito esencial, uno de los verdaderos viajes iniciáticos de su vida.

 

La primera edición de El hombre y lo divino (título fundamental dentro su obra) fue publicada ya en 1955. Sin embargo, para Zambrano terminó convirtiéndose en un libro inacabado. Solo a su regreso de Grecia, veinte años después de la primera edición, pudo ella completarlo con los dos últimos capítulos que hoy en día lo coronan.  Para uno de estos últimos capítulos eligió el revelador título de “Los templos y la muerte en la antigua Grecia”.

 

 

Este es un fragmento de la carta que María Zambrano envía  a su amigo, el poeta cubano José Lezama Lima, a su regreso del viaje a Grecia:

 

Desde tanto silencio y tanto tiempo (ese que no se mide) he sentido, acordándome de Delfos, donde tanto te tuve presente, que haya de ser yo quien te lo diga: Ara, mi hermana única, se fue de este mundo el veinte de febrero. Con Timo y su mujer, fui invitada a Grecia tras de un silencio y grande angustia que al fin se disipó y pude ir. Toda de negro y la cabeza cubierta con un velo de ceniza subí a la Acrópolis ayudada por ellos, en penitente más que otra cosa. Así en Delfos, donde te recordé especialmente. En Eleusis también te recordé y a tu madre mucho, que se me pareció a una hermosísima cabeza dorada, de piedra, de color de mies, como todas allí, color de Madre, de una Cariátide. En el suelo vi un capitel con espigas grabadas y algunas débiles, silvestres, la rodeaban. Fuimos a Sunión también, la conjunción de los lugares con los templos es perfecta y así el horizonte entero se hace templo y uno se siente en el centro del mundo. Tuve por ti nostalgia de que no hayas estado en Grecia, mas sabiendo muy de cierto que de alguna manera has estado. El azul de Delfos has tenido que verlo y la claridad de la Acrópolis que es la de la Virgen. En algunos momentos, cerca del mar, algo recordaba a la Habana, y mucho Eleusis a Almería, tierra de mi madre. Y así el abismo, mi abismo de dolor fue presentado humildemente a la luz más pura que mis ojos hayan visto en este mundo.”

 

Carta de María Zambrano a José Lezama Lima, fechada el 17 de julio de 1972.

 

Organiza: Málaga de Festival.

Colabora: Sociedad Económica de Amigos del País de Málaga.