La Exposición cuenta con la edición de un excelente Catálogo que reúne y publica los 54 aguafuertes de Carlos de Haes Su producción y publicación, fruto del empeño de la Diputación y de la Sociedad Económica, resulta un complemento indispensable para conocer las esplendidas estampas de nuestro grabador-pintor y comprender de qué manera y cómo se produjo la edición de sus Ensayos de grabado al agua-fuerte. Para ello, el Catálogo inserta el estudio realizado por Carmen Guerrero Villalba sobre los aguafuertes de Carlos de Haes. Esta profesora de la Universidad de Jaén, tras indagar y estudiar al pintor-grabador, ha compara y relacionado la colección giennense con los ejemplares existentes en la Biblioteca Nacional, Museo del Prado y Museo Lázaro Galdiano, le permite concluir que aquellos aguafuertes se produjeron en los años sesenta del siglo XIX, y que la edición de los que se exponen en la presente exposición probablemente se realizó en 1898, como obra póstuma, realizada por sus discípulos de los Ríos, Moreras, Roig y  Lardhi que reunieron los grabados del maestro  y los entregaron a la Calcografía Nacional, desde donde llegaron al Museo de Jaén.

 

En definitiva, representa una enorme satisfacción para los Amigos del País –inmersos en la celebración del 230 Aniversario de nuestra fundación (1789-2019)- organizar esta Exposición de Carlos de Haes, pintor-grabador malagueño, porque nos permite seguir promoviendo cultura y arte en Málaga, con el apoyo de la Diputación. La muestra busca acercar los aguafuertes de Carlos de Haes a los malagueños y a cuantos nos visitan en estos meses de octubre y noviembre, y aportarles emociones estéticas y vivenciales sobre esta visión tan realista de la naturaleza como artística. El paisaje artístico es expresión de la biodiversidad y así nos lo testimonian estos grabados, con este lenguaje formal tan diferente como a la vez creativo y artístico. Carlos de Haes nos facilita otra manera de “leer” la naturaleza, las personas y los paisajes de  España en el último tercio del siglo XIX y, observándolos, sin duda iniciaremos  -o reafirmaremos- el aprendizaje de cómo el hombre interactúa con el medio natural.